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¿Por qué llevamos el nombre de Vera Rubin?

¿Quién fue Vera Rubin y por qué un importante observatorio estadounidense lleva su nombre? Siga leyendo para saber más sobre ella y cómo su legado ha inspirado el trabajo que realizamos en el Observatorio Rubin.

Contribuyó de forma esencial al estudio de la materia oscura

La Dra. Vera C. Rubin fue una astrónoma estadounidense cuyo trabajo aportó evidencias convincentes de la existencia de materia "oscura" invisible en el Universo. Antes de su trabajo, la materia oscura era un concepto que se había introducido, pero que no se había tomado en serio. Pero cuando Vera Rubin y su colega Kent Ford estudiaron más de 60 galaxias y descubrieron que las estrellas de los bordes exteriores se movían con la misma rapidez que las del centro, supieron definitivamente que algo extraño estaba ocurriendo. Lo que observaron no obedecía a las leyes de la física: si sumaban la masa de toda la materia observada, ¡las galaxias deberían estar volando separadamente! Tenía que haber alguna masa invisible que mantuviera las galaxias unidas y las hiciera rotar a tan altas velocidades. El trabajo resultante de estas observaciones acabó por convencer a la comunidad científica de la existencia de la materia oscura.

Desde entonces, los astrónomos han averiguado que la materia oscura constituye más del 80% de toda la materia del Universo, mientras que la materia regular representa menos del 20%. Aprender más sobre esta misteriosa materia invisible es uno de los principales objetivos científicos del Observatorio Rubin. De hecho, ¡nuestro nombre original era Telescopio de Materia Oscura!

Hizo observaciones que influyeron en toda la comunidad científica, de forma permanente

Vera Rubin estaba convencida de que los físicos descubrirían qué era esa materia invisible en los diez años siguientes a sus observaciones, pero la materia oscura ha resultado ser mucho más escurridiza. Físicos y astrónomos han pasado las últimas décadas en una búsqueda para averiguar qué es la materia oscura y cuál es el papel que desempeña al esculpir la estructura del Universo. Los físicos tratan de identificar su naturaleza en laboratorios aquí en la Tierra, mientras que los astrónomos siguen haciendo observaciones de la influencia gravitatoria de la materia oscura sobre otros objetos en el espacio. Esencialmente, el trabajo de Vera Rubin creó todo un nuevo subcampo de la astrofísica, en torno a una idea totalmente nueva.

Los datos del Observatorio Rubin darán lugar a un número gigantesco de observaciones totalmente nuevas, ¡y los científicos no pueden esperar más! El Observatorio Rubin revelará objetos en el espacio que nunca antes habían sido vistos y captará objetos que cambian de posición o de brillo, lo que otros telescopios pasan por alto. ¿El Observatorio Rubin creará nuevos subcampos de la astrofísica? ¡Eso es completamente posible!

Utilizó la tecnología más avanzada disponible para responder a las preguntas científicas existentes e inspirar otras completamente nuevas

En 1965, Vera Rubin trabajaba en el Departamento de Magnetismo Terrestre de la Institución Carnegie, en Washington, D.C. Allí conoció a Kent Ford, un astrónomo que había construido el espectrómetro más sensible que existía para medir la cantidad de luz emitida por distintos objetos en diferentes longitudes de onda (o colores). Algunos de sus revolucionarios estudios de las rotaciones de las galaxias utilizaron este espectrómetro, que se acopló al telescopio de 2,1 metros del Observatorio Nacional de Kitt Peak, cerca de Tucson (Arizona), y parte del trabajo se realizó en el Observatorio Lowell, en Flagstaff (Arizona).

El Observatorio Rubin está repleto de tecnología de vanguardia, como la cámara digital más grande y más sensible jamás construida, el primer telescopio con un diseño único de tres espejos y pipelines que trasladan los datos desde una remota cumbre de montaña en Chile a lugares de todo el mundo. Gracias a estos pipelines, los científicos pueden acceder a los datos del Observatorio Rubin en línea desde sus propios computadores. Estamos seguros de que Vera Rubin, que volaba de un lado a otro del país para hacer observaciones y analizaba los datos de tarjetas perforadas, lo habría apreciado.

Abogó por las mujeres en la ciencia

Vera Rubin, cuya carrera empezó en la década de 1960, se enfrentó a muchas barreras por el simple hecho de ser mujer. Concilió su trabajo con la crianza de sus hijos en una época en la que la mayoría de las mujeres no lo hacían. Perseveró en estudiar ciencias cuando sus mentores masculinos le decían que no debía hacerlo. E insistió en realizar sus observaciones en instalaciones que nunca habían permitido la entrada de las mujeres. Su fortaleza para superar estos retos es admirable por sí misma, pero Vera trabajó aún más para ayudar a otras mujeres a explorar lo que, durante su carrera, era un campo dominado por los hombres.

La ciencia sigue siendo un campo de dominio masculino, pero el Observatorio Rubin se esfuerza por cambiar eso. Y no solo las mujeres han sido (y siguen siendo) excluidas de la ciencia: también las personas de color, las personas no binarias, las personas con discapacidades y las personas en posiciones socioeconómicas desfavorecidas. El Observatorio Rubin da la bienvenida a todos quienes quieren contribuir a la ciencia, y toma medidas para reducir o eliminar las barreras que excluyen a los menos privilegiados.

La propia Vera es un excelente ejemplo de lo que puede ocurrir cuando más mentes participan en la ciencia, y estamos orgullosos de honrarla cada vez que nuestra instalación es llamada por su nombre: Observatorio Vera C. Rubin.

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